miércoles, 28 de marzo de 2012

La Felicidad


Poema La Felicidad de Manuel Acuña


Un cielo azul de estrellas
brillando en la inmensidad;
  un pájaro enamorado
cantando en el florestal;
por ambiente los aromas
del jardín y el azahar;
  junto a nosotros el agua
brotando del manantial
  nuestros corazones cerca,
nuestros labios mucho más,
tú levantándote al cielo
y yo siguiéndote allá,
                       ese es el amor mi vida,
¡Esa es la felicidad!…

Cruza con las mismas alas
los mundos de lo ideal;
apurar todos los goces,
y todo el bien apurar;
de lo sueños y la dicha
volver a la realidad,
despertando entre las flores
de un césped primaveral;
los dos mirándonos mucho,
los dos besándonos más,
ese es el amor, mi vida,
¡Esa es la felicidad…!

John Stuart y la Felicidad .



John Stuart Mill  filósofo utilitarista.
Pensamiento ético en la búsqueda de la Felicidad y el análisis de la Libertad.
John Stuart Mill, uno de los principales autores del utilitarismo, considera que una acción es correcta cuando proporciona el mayor bien posible a la mayor cantidad de personas; por ello, para decidir si una acción es correcta debe calcular la cantidad de bien o mal generada por una acción y, en función de este hecho, decidir. Lo que tiene valor es el valor del bienestar en la vida de los individuos. Los intereses de todos los ciudadanos tienen exactamente el mismo peso, y por eso, la Felicidad se consigue mejor cuando la sociedad deja libres a los ciudadanos para perseguir lo que ellos pretenden como Felicidad.

La Felicidad

La Felicidad es la única finalidad suprema para el ser humano, y 
John Stuart Mill lo justifica considerando que la única evidencia para
 afirmar que algo es deseable es que la gente la desea.
 La gente desea ser feliz y persigue la Felicidad como auténtico objetivo de su vida.
 Todo lo que deseamos lo hacemos sobre la consideración de 
que nos proporciona placer (lo que, a veces, no conseguimos) 
Hay que distinguir entre lo que deseamos, ya que nos hace felices, 
de lo que deseamos para poder llegar a ser felices. 
Las virtudes deben ser consideradas como parte de lo que llamamos Felicidad,
 son el camino hacia la Felicidad, ya que podemos llegar a un mayor nivel de la 
comprensión de la Felicidad a través conocimiento y la experiencia.

Los Estoicos: Felicidad es superar obstáculos y temores

Amo todas las cosas
y entre todos los fuegos
sólo el amor nos gasta 
por eso voy de vida en vida,
de guitarra en guitarra
y no le tengo miedo 
a la luz ni a la sombra ...
(Pablo Neruda): Aquí vivimos 


Para el estoico, el bien supremo en la vida es la felicidad, y ésta consiste en la tranquilidad del alma: la "ataraxia".Pero esta tranquilidad no es una actitud de pasividad estéril e insensible, sino, más bien, es un estado en el que el sabio estoico ha superado las circunstancias que vienen del mundo exterior, y controlado las excitaciones provocadas por los sentidos en su relación con ese mundo exterior.


En el universo estoico reina un orden perfecto y determinado por la razón; el hombre, siendo una mínima parte, es al mismo tiempo un mundo en pequeño que debe ajustar su conducta al orden universal, sometiéndose voluntariamente a la finalidad que impulsa a todos los seres.



La felicidad se consigue aceptando y conociendo plenamente el destino de cada uno, sea cual sea.
El estoico deberá dominar las pasiones para conseguir el estado de virtud de la ataraxia, que le permitirá acomodarse a lo que ocurra y aceptarlo sin contrariarse. En una palabra, el deber del hombre consiste en dominar las pasiones para sobrellevar lo mejor posible lo que el logos ha elegido para él y así más feliz. 

martes, 27 de marzo de 2012

Epicuro: los placeres vanos , no son buenos.


y de la tierra tomamos lo necesario, 
y descubrimos que nacía más de ella, 
gozamos a diario ,
y eso mal nos deja.


El  epicureísmo es un sistema de filosofía basado sobre todo en las enseñanzas del filósofo griego Epicuro. Epicuro nació en el 341 a. C., en la isla de Samos.  En el 306 se instaló en Atenas y compró un jardín donde organizó su escuela; de ahí que sus seguidores fueran conocidos como los 'filósofos del jardín'.
La doctrina más conocida del epicureísmo es que el placer constituye el bien supremo y la meta más importante de la vida,  los epicúreos prefieren los placeres intelectuales a los sensuales, que tienden a perturbar la paz del espíritu,
la ética epicúrea asegura a los hombres que la felicidad es fácilmente alcanzable una vez se hayan satisfecho unas pocas necesidades naturales indispensables, ya que la felicidad no es otra cosa que la ausencia de dolor físico y un estado de ánimo libre de cualquier turbación o pasión (ataraxia). Así, la felicidad, para Epicuro, se identifica con un placer estable o negativo (placer catastemático).
Las preocupaciones que el autor propone evitar son tres: el temor a los dioses, el temor a la muerte y el temor al futuro. Si bien Epicuro no era ateo, entendía que los dioses eran seres demasiado alejados de nosotros, los humanos, y no se preocupaban por nuestras vicisitudes, por lo que no tenía sentido temerles.
Epicuro señala 3 tipos de deseos:
1.     Los naturales y Necesarios (Comer, beber, no tener frío)
      Los naturales y No necesarios (Disfrutar de una comida sabrosa o de los placeres sexuales)
       Los ni naturales Ni necesarios: a éstos los llama vanos o superfluos   
“    
     Todo placer es un bien en la medida en que tiene por compañera a la naturaleza”. Los placeres vanos no son buenos, porque a la larga nos acarrearán dolor y no sólo son más difíciles de conseguir, sino además más fáciles de perder.
      Una vida en privacidad, rodeada de amistades y de placeres moderados con el mínimo de dolores posibles y tranquilidad en el alma, es lo que nos brindará la felicidad y hacia eso debe encaminarse el hombre